Opinión Invitada NOV 07 ::: Leonardo Schwebel
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Sea como herramienta, género o medio, Internet forma parte del periodismo y no está ajeno a su influencia. Como fuente o espacio alterno, es prioritario replantear su uso, pues la comunicación deja lo lineal y lo unidireccional, pero también suscita el dilema de que a mayor información, a veces corresponde una mayor desinformación. Así, es necesario provocar la integración, para que se revele –como dijo Ryszard Kapuscinski– “el mundo entero en una gota de agua, porque la gota contiene al mundo y hay que saber encontrar al mundo en una gota de agua”. Nos enteramos inmediatamente de lo que sucede, porque cada vez hay más personas que con las nuevas tecnologías pueden captar aquello que nos impacta. Dentro de la información cibernética, dejamos de ser objeto de lo que se afirma y nos constituimos en especuladores de datos imprecisos, pues todo lo que nos cuentan puede ser usado como noticia. La polémica no es nueva: Aristóteles planteó que “donde una cosa se dice primeramente de otra, y después por aquélla se atribuye a otra, no pueden las dos tener una común natura”. ¿El reto?: conformar una sociedad informada en el amplio espectro, con el uso de las nuevas tecnologías; eso requiere de enunciados visionarios y de un periodismo acertado, vigente, funcional, integrado. “Esa tendencia a limitar el pensamiento es un símbolo de nuestra incapacidad para comprender el mundo en que vivimos”. Estas palabras de Kapuscinski dirigen el debate hacia la ética de los resultados y la reflexión acerca del lenguaje multimedia no como un tobogán informativo en que el tiempo para el análisis no existe y esa rapidez sin control está destinada a morir precipitadamente, sino como un hecho al que hay que ajustarnos. Periodismo digital… las nuevas formas del periodismo, es el tema central del III Encuentro Internacional de Periodistas en el momento en que hay que asumir el compromiso de si el camino actual nos lleva por el rumbo correcto de la comunicación y su fin más puro: el metalenguaje. Pero fuera de la controversia, y aún con la tecnología más avanzada, es momento de recuperar que la esencia del periodismo se basa en el principio fundamental que todo lo que se reporta es real. Y más que eso, fundamentar un trabajo con base en la trascendencia. El periodismo en todas sus herramientas y variantes debe buscar que quien está del otro lado encuentre un sustento que lo provoque, lo aliente, lo motive. Y en ese romanticismo nos gana el pragmatismo, el ser los primeros de nada, el captar la atención con sólo llamados de alarma. La trascendencia se ha convertido en la nueva utopía de los medios donde se canibaliza y ya no es quién lo dice primero sino quién es capaz de lucrar con lo que sucede. Este III EIP dentro de la FIL permitirá continuar el sueño. Pero que nadie nos niegue ese derecho, mucho menos cuando prevalecen las pesadillas. |
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